Derivados financieros: qué son y porque evitarlos al invertir en bolsa
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Derivados financieros: CFD, Futuros y Opciones

Cada vez hay más bancos y plataformas de inversión que anuncian derivados financieros y los ofrecen a sus clientes. Y lo hacen presentándolos como productos sencillos y para todos, cuando en realidad no es así. Por muchas lucecitas y colores que les pongan, son productos complejos y de alto riesgo. El lado oscuro de la inversión.

En este artículo veremos qué son los derivados financieros, sus características principales y los tipos que hay. También os daremos nuestra recomendación sobre si debéis invertir en ellos o no.

El mundo de las finanzas personales y la inversión está lleno de palabras y términos únicos. Si estás empezando puede ser que no conozcas algunas de ellas, y es importante entenderlas ya que si no te perderás parte de la película.

Pero no te preocupes, en esta serie de artículos tratamos varios conceptos, su definición y cómo se utilizan, para que los tengas súper claros. ¡Te damos la bienvenida al diccionario de finanzas de Lentos&Libres! 🙂

Qué son los derivados financieros y porque deberias evitarlos al invertir.

¿Qué son los derivados financieros?

Los derivados son productos financieros que basan su valor en un activo subyacente, el cual puede ser una acción, una materia prima, un índice bursátil, etc.

Funcionan como contratos entre dos partes, y especifican cómo se hará un intercambio de bienes o dinero entre esas partes dependiendo de lo que haga el activo subyacente. Las partes involucradas son quien creó el derivado y su actual propietario.

Dependiendo del tipo de derivado, las condiciones del contrato varían. Por eso, los distintos derivados se comportan de maneras diferentes. Según su tipo y el valor del activo subyacente, el precio del derivado cambiará de una manera u otra.

Por eso se llaman derivados, porque su valor “deriva” del precio de su activo subyacente.

El activo subyacente se usa como referencia. Cuando compras un derivado en realidad no estás adquiriendo el activo subyacente. Por ejemplo, si compras un derivado de las acciones de Tesla, no tendrás ninguna acción de Tesla. Lo que tienes es un producto cuyo valor cambia en función de lo que hagan las acciones de Tesla.

Los derivados se pueden comprar y vender en la bolsa de manera similar a las acciones. Puedes comprarle un derivado a alguien que lo tenga, y más tarde vender ese mismo derivado a otra persona.

Sin embargo, algunos derivados operan fuera de los mercados regulados, y se crean, compran y venden entre particulares a través de plataformas no controladas por los gobiernos. Es lo que se llama “Over the Counter” (OTC). Esto no significa que los derivados OTC sean menos legales, pero sí que pueden tener condiciones y funcionamientos más complejos.

Características de los derivados financieros

Corto plazo

Los derivados financieros siempre tienen una fecha de finalización determinada. Así, puedes tener un derivado que finalice en una semana, un mes o un año, por ejemplo. Es lo que se llama la fecha de liquidación. Una vez llegada esa fecha, todas las transacciones especificadas en el contrato del derivado se realizan.

Cuando tienes un derivado, puedes conservarlo hasta la fecha de finalización o puedes intentar venderlo antes. Eso dependerá de si te interesa hacer la transacción marcada en el derivado o no.

En cualquier caso, ya sea porque llega la fecha de finalización o porque lo vendes antes, no conservarás el derivado en tus manos mucho tiempo.

Por eso los derivados son una inversión a corto plazo.

Esto es distinto de otros productos, como las acciones o los fondos de inversión, que puedes mantener durante periodos muy largos y despreocuparte.

Apalancamiento

Otra característica que comparten muchos derivados es que permiten el apalancamiento. En el ámbito de las inversiones, el apalancamiento es invertir con más dinero del que físicamente estás poniendo. Veámoslo con un ejemplo:

Inviertes 1.000€ comprando un derivado que sigue a las acciones de Amazon y lo apalancas x5. Esto significa que es COMO SI hubieras invertido 5.000€ (1.000€ de tu bolsillo x 5). Eso hace que el beneficio o pérdida se calcule considerando la variación de un capital de 5.000€, aunque hayas invertido menos.

En este ejemplo el valor del derivado sigue al de las acciones, así que cuando Amazon sube un 10%, el derivado también lo hace. Como has apalancado x5, tu inversión se calcula en base a 5.000€, así que al subir un 10%, ganas 500€ aunque solo pusiste 1.000€ de tu bolsillo. Pero si baja un 10%, perderás 500€.

La complejidad de los derivados financieros
El apalancamiento es la parte sencilla de los derivados, lo peor está por llegar 🙁

El apalancamiento convierte a los derivados en productos de inversión muy arriesgados. Si la inversión te sale bien, poniendo poco dinero tendrás grandes beneficios. Pero en caso contrario, puedes perder bastante más dinero del que pusiste al principio y que quizás no tienes.

Acceso a activos “especiales”

Los derivados, especialmente los CFD, los Futuros y las Opciones, permiten invertir en activos que de otra manera estarían fuera de nuestro alcance. Quizás te interesa invertir en la evolución del Litio, o comprar acciones de una empresa Tailandesa. Como inversor individual te puede resultar difícil invertir directamente en estos activos, pero a través de los derivados es más fácil acceder a ellos.

Además con los derivados es posible invertir en porciones de activos, por ejemplo, una fracción de una acción de una empresa concreta.

Tipos de derivados financieros

CFD – Contrato por Diferencia

Los CFD, o Contratos por Diferencia, son contratos donde recibes o pagas dinero según el cambio de valor de un activo subyacente.

Funciona de la siguiente manera. Al terminar el plazo del CFD se calcula cuánto ha variado el valor del activo subyacente. Si el cambio es positivo, es decir, el activo ha subido de precio, el poseedor del CFD recibe esa variación en forma de dinero. Por el contrario, si el activo ha perdido valor, el propietario del CFD le paga a quien creó el CFD la diferencia de precio.

Contratos y más contratos, casi parece un gag de Groucho Marx. Vamos a verlo con un ejemplo y lo entenderás rápido.

Cristina compra un CFD de acciones de Amazon por valor de 1.000€, con una fecha de vencimiento de 3 meses. Al pasar 3 meses las acciones han subido un 10%, así que al terminarse el CFD Cristina recibe la diferencia de valor, en su caso 100€ (1.000€ x 10% = 100€) más los 1.000€ invertidos inicialmente. En total termina con 1.100€ en su bolsillo.

 Si el precio de la acción hubiera bajado un 10%, Cristina tendría que pagar 100€ al vendedor del CFD. Contando que recibe sus 1.000€ invertidos, pero paga 100€, Cristina tendría al final 900€.

Un CFD funciona muy parecido a comprar el activo directamente y venderlo más tarde, aprovechando las subidas y caídas de precio. Pero con un CFD en realidad nunca compras el activo. Eso permite invertir en mercados y activos a los que normalmente no tendrías acceso, como materias primas, acciones de países “exóticos”, etc.

Futuros y forwards

Los Futuros son derivados donde se acuerda una transacción futura, produciéndose una compra o venta de algo en una fecha acordada. Este acuerdo es una obligación: cuando llegue la fecha de fin tendrás que hacer la transacción sí o sí.

Por ejemplo, puedes tener un Futuro que diga que dentro de seis meses comprarás 10 acciones de Google por un total de 1.000€. Si dentro de seis meses estas acciones valen más de 1.000€, tú solo pagarás 1.000€ por ellas, y si las vendes ganarás dinero. En caso contrario, si valen menos de 1.000€, seguirás obligado a pagar los 1.000€ y estarás perdiendo dinero.

Los Futuros se negocian en mercados organizados y están regulados por los gobiernos. Por otro lado, los Forwards funcionan igual que los Futuros, pero se negocian Over the Counter, directamente entre el comprador y el vendedor y por lo tanto sus condiciones no están reguladas.

Opciones y warrants

Estos dos derivados financieros se parecen a los Futuros, pero en este caso no hay obligación de hacer la transacción cuando llega la fecha de fin. Es decir, llegado el final de la Opción o Warrant, puedes elegir si realizas la operación o no.

Pero claro, si no haces la transacción al final, perderás el dinero que hayas pagado por comprar la Opción, pues no recibirás nada a cambio.

No hacer la transacción tiene sentido a veces, por ejemplo cuando la Opción está apalancada y si se realiza la compra/venta perderás mucho más dinero del que pagaste por la Opción.

Los Warrants actuan de la misma manera que las Opciones, pero se intercambian y operan Over the Counter.

Nuestra recomendación

Hasta aquí te hemos explicado objetivamente qué son los derivados. Educación financiera. ¡Genial!. Pero… ¿es aconsejable invertir en derivados financieros o no? Te estarás preguntando.

Si NO eres un profesional de la inversión procura evitarlos. Solo deberían invertir en derivados los profesionales que se pasan todo el día siguiendo lo que hace el mercado, y aun así teniendo en cuenta que el riesgo es muy alto.

¡Que vienen los derivados financieros!
¡Que vienen los derivados!

Que muchos de ellos permitan apalancarse ya hace saltar las alarmas. El apalancamiento incrementa mucho el riesgo, y no es compatible con invertir a largo plazo de manera responsable. Es una muy mala estrategia poner en riesgo dinero que quizás no tienes.

Tampoco es sencillo entender bien cómo funcionan y predecir su comportamiento, así que las probabilidades de perder dinero son altas. Sin olvidar que suelen ser productos enfocados a la inversión a corto plazo.

Con una acción es fácil, tienes un trocito de una empresa y quieres que suba de valor porque la compañía tiene beneficios. La renta fija también, tienes un título que dice que alguien te debe dinero. Pero con los derivados todo es más complicado.

Y no queremos invertir en cosas complicadas y difíciles de entender.

No gracias.

Nosotros no recomendamos invertir en derivados. Son productos complejos y su riesgo es muy alto. Es mejor invertir siempre en productos que entiendas bien cómo funcionan y evitar aquellos que complican demasiado las cosas.

¿Entiendes mejor qué son los derivados financieros? Explícanos en los comentarios si has tenido experiencias invirtiendo en derivados y pregúntanos cualquier duda que tengas. El diccionario financiero no deja de crecer. ¡Mucha atención a la siguiente entrada!

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